Entre en le bar con timidez, me indicaron en la puerta el código y precio de esa noche, donde me podía cambiarme ya que ese día era en calzoncillos. Ya en el vestuario empecé a ponerme nervioso con los tíos que allí estaban guardando sus pertenencias en las taquillas.

Al entrar había unos pocos tíos en suspensorios pidiendo en la barra, pedí ayuda para llegar a los baños al camarero, que estaba marcando paquete con un delantal muy corto puesto.

Me dirijo a los baños, pero la curiosidad pudo conmigo y me fui a subir los peldaños a investigar lo que había, al llegar al pasillo a mano izquierda entre en una sala donde parecía como una especie de cárcel, llena de barrotes, bordeando una amplia cama donde veo que esta tumbado un hombre, esbelto, con bastante vello en ese pectoral que cuando me miro con esa cara de vicio no pude que quedarme paralizado, unos ojos negros y profundos, en ese momento empezó a gemir, yo no me di cuenta, que estaba boca a bajo, y detrás de él, otro hombre esta de rodillas, con su cara introducida entre los glúteos,
Yo me situé entre dos barrotes, pensando que hacer, si dejarme llevar por la ganas de entrar en contacto con estos dos hombres, pero en ese momento, el hombre me llamaba con las manos, sentí en mi espalda a otro, desnudo, con sus respiración en mi cuello, con su miembro totalmente erecto

No podría haber disfrutado más que en ese momento que con un hombre llamándome y otro empujándome por detrás, así que deje que la lujuria, el miedo y todo el placer me llevara a donde fuese que iba

Me entregue a los tres hombres, en ese cuarto semi-oscuro y deje allí mi virginidad disfrutando de los tres a la vez.

La noche continuo dando mucho de si, pero esta fue mi primera experiencia, más adelante contare más…

Ahora mis disfrutes son las noches de Querell en mi tiempo libre

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